La «Cancel Culture» fue introducida en la película «New Jack City» con Wesley Snipes como protagonista a principios de los 90, y aunque con los años ha ido tomando más fuerza, finalmente ha llegado a las redes sociales con el fin de hacer justicia social pseudo feminista empezando con el #MeeToo. El «yo si te creo» ha tirado por los suelos la presunción de inocencia y todo eso se ha transformado en lo que conocemos hoy como cultura de la cancelación social.

Cuando un grupo de personas cancelan a una persona, se transforma en un acoso social, un «juicio» que llevan a cabo personas random en una red social (normalmente Twitter o Facebook) porque les ofende, no les gusta o quieren censurar algo o a alguien.

“Puedes haber escrito un tuit muy inmaduro siendo adolescente, alguien puede sacarlo a la luz, omitir convenientemente que es de hace 7 u 8 años y los algoritmos amplificarán la reacción. Y así, de repente, te han cancelado” – Anjana Susarla

Las redes sociales se han convertido en un cáncer social, donde todos deben medir cada palabra y leer el mensaje que van a publicar mil veces antes de publicarlo, no vaya a ser que alguien se ofenda y te hagan tendencia, porque por sus huevos o por sus ovarios ha decidido que eso debe censurarse o tu cuenta debe ser cancelada.

¿En serio vamos a dejar que internet se convierta en esto? Paso muchísimas horas en internet cada día, y veo a muchas personas callarse muchísimas cosas por miedo, sí, miedo a ser acosados por cientos de personas siendo tendencia durante horas. Por miedo a la censura, estamos llegando a la autocensura para no decir algo que pueda salirse de los cánones morales sociales, por una opinión.

Las redes sociales tienen un botón llamado «Reportar contenido», y es que posiblemente la cultura de la cancelación se ha hecho popular porque la opción «Esto me ofende, borradle la cuenta», no existe. Y para qué bloquear a alguien que dice algo que no te gusta u ofende, si puedes censurarlo y acosarlo públicamente a la vez que ganas likes, seguidores, y te sientes realizado por haber sido un «social warrior» que ha conseguido «vencer al mal» un día más.

Y esto no es un intento de «blanquear» a aquellas personas que hayan hecho algo ilegal en una red social, porque para eso existen herramientas que dan las redes sociales en el botón que pone «Reportar», y aun así incluso esas personas no deberían ser acosadas sino denunciadas a las autoridades pertinentes. Porque acosar y censurar sirve únicamente para eso, para acosar y censurar, y si esa persona no es denunciada, aunque haya sido acosado o censurado, seguirá haciendo lo que haya hecho sin mostrarlo, y eso no es una solución a ningún problema e incluso puede ser hasta más grave.

A las personas que me refiero es a las que dicen algo «políticamente incorrecto» o «moralmente incorrecto» a juicio de los demás y a raíz de eso se le censura y se le acosa porque su pensamiento u opinión es diferente. Una cosa es opinar sobre otra opinión (algo que de por si ya es absurdo, pues las opiniones son como los culos, cada uno tiene el suyo), y otra es pedir que se censure o se acose a alguien porque «no me gusta y no pienso igual». Eso debería estar igual de penado que cualquier otro acoso, y las personas que más denuncian el acoso o violencia, son las personas que luego más acosan y censuran en internet. No se puede justificar la no violencia con más violencia, es totalmente absurdo e incoherente.

¿Hasta dónde vamos a llegar con esto? La cultura de la cancelación es un error, y debería pararse cuanto antes. Fomenta el acoso selectivo y masivo, y por mucho que una persona haya hecho algo mal, el acoso siempre será acoso. La cultura de la cancelación es la lapidación del siglo XXI. Change my mind.

Hay muchísimas personas que no pueden aguantar sin rebatir otra opinión diferente a la suya, y eso es malo para las dos partes, una parte porque es acosada, insultada o porque no le dejan tener su opinión sin que nadie le diga nada (molesto en general), y otra porque tiene un problema mental que le impide asimilar que haya opiniones diferentes.

Antes de acosar a alguien, piensa que lo que estás haciendo, porque también está mal.